Matías Manna On miércoles, agosto 13, 2008

Pep lo dijo hace tiempo. Dos años atrás proclamaba que el Barça jugaba 10 veces mejor si Márquez jugaba bien. Y al final de su argumento, exhibía el arquetipo del mexicano: "Es un Koeman, te da cosas que ningún central te da".

Ante Wisla, más allá de observar a las líneas juntas, la buena circulación, la posesión como iniciativa, la presión en campo contrario y las trampas del offside de parte de la zaga central )ver comentarios donde se anexan artículos de hoy), se dejó en claro lo que Guardiola quiere de Márquez y la importancia de Márquez en un equipo como el Barça.

Márquez es inicio de las jugadas, asiste a sus compañeros, interpreta el juego desde el fondo, da pases largos, lleva el balón hasta tres cuartos, no falla en el uno contra uno, excelente juego aéreo, gran anticipo y, sobre todo, lider en la trampa del fuera de juego. En fin, un central que se enmarca dentro del Paradigma Guardiola.


Si un central puede hacer dos cosas: una, defender; otra, pedir el balón y salir jugando. La mente de Márquez se ocupa de las dos. La pide, la quiere, no se esconde detrás del delantero.

Pep hubiera podido ganar de otra forma. Pero esas ideas que lleva bien dentro lo obligan a poner a gente como Márquez en el fondo.

5 Comment

  1. Buen Gusto por Ramón Besa
    14/08/2008


    Con un espantapájaros como adversario, el Barça aclaró sin titubeos su futuro en Europa. Repasó al pusilánime Wisla de Cracovia y se presentó en sociedad como un equipo de registros, de gusto exquisito por un fútbol de elaborada construcción y sensacional pegada. Así lo exige Guardiola, que transmite unas ideas tan sencillas a la comprensión como difíciles de ejecución. El técnico insta a que el conjunto se defina por la pelota, que circula con fluidez y sentido táctico, al tiempo que entiende el ejercicio defensivo como el primer paso para atacar. Arriba resuelve Eto'o. Ante el Wisla, equipo ramplón y desapegado al cuero sin ningún tipo de rubor, el Barça dio pinceladas de lo que pretende, pero le faltó claridad y solvencia en el aspecto defensivo.



    Abrochado por definición, el Wisla se desentendió del área rival. Se contentó con cerrar los espacios, defender con los once jugadores en campo propio y lanzar balonazos largos a Brozek, que se buscó sin éxito las habichuelas entre los dos centrales azulgrana. Una táctica -fundamentada en un 4-4-1- que propició el regocijo del Barça, bien cómodo con el balón entre los pies. Con el propósito de superar las líneas escalonadamente, Guardiola obliga a jugar todas las pelotas. El origen es Márquez, que da un paso atrás para recibir el cuero y cederlo a Alves o al medio que se ofrezca, y se remata en el punto de penalti. Sin pelotazos, sin regalos. Eto'o, descartado al principio de curso pero readmitido por méritos propios y por un compromiso tácito de buen comportamiento, se relame desde el balcón del área, donde el Barça lo puntea todo.

    Sin Messi y sin la llegada de un extremo o un futbolista que se desenvuelva con bizarría por la banda, se le presuponía al equipo azulgrana un cojeo notorio por los costados. No lo demostró anoche, donde el juvenil Pedro, de recorrido largo y vertiginoso en el desborde, reclamó con su descaro una cuota de participación elevada en el primer equipo. Y Henry, rebajado durante la pretemporada como ariete, resurgió en el Camp Nou como extremo, demarcación que repelió públicamente el año pasado.

    No es la única diferencia entre el equipo de Rijkaard y el de Guardiola, que lo controla todo al punto de establecer las dietas de los jugadores o sus horarios nocturnos. Ahora, el Barça ensaya las jugadas a balón parado -lanza Xavi y los centrales suben a rematar al tiempo que los laterales cierran-, los extremos profundizan, los medios permutan sus posiciones y no se obcecan con el pase interior, la presión se inicia en campo contrario, y la zaga practica la trampa del fuera de juego. Los goles resumen las versiones azulgrana: Eto'o le ganó la espalda a la zaga por dos veces y resolvió dentro del área; Henry recibió en el vértice del área y retrasó para Xavi, que soltó un zapatazo estupendo y prolongó su idilio del curso anterior con el gol; y Henry la picó dentro del área chica tras una pared. La lesión en el hombro de Alves, baja por quince días, fue el único punto negro en una noche redonda.

  2. Jordi Quixano - El País 14/08/2008

    Con un espantapájaros como adversario, el Barça aclaró sin titubeos su futuro en Europa. Repasó al pusilánime Wisla de Cracovia y se presentó en sociedad como un equipo de registros, de gusto exquisito por un fútbol de elaborada construcción y sensacional pegada. Así lo exige Guardiola, que transmite unas ideas tan sencillas a la comprensión como difíciles de ejecución. El técnico insta a que el conjunto se defina por la pelota, que circula con fluidez y sentido táctico, al tiempo que entiende el ejercicio defensivo como el primer paso para atacar. Arriba resuelve Eto'o. Ante el Wisla, equipo ramplón y desapegado al cuero sin ningún tipo de rubor, el Barça dio pinceladas de lo que pretende, pero le faltó claridad y solvencia en el aspecto defensivo.


    Abrochado por definición, el Wisla se desentendió del área rival. Se contentó con cerrar los espacios, defender con los once jugadores en campo propio y lanzar balonazos largos a Brozek, que se buscó sin éxito las habichuelas entre los dos centrales azulgrana. Una táctica -fundamentada en un 4-4-1- que propició el regocijo del Barça, bien cómodo con el balón entre los pies. Con el propósito de superar las líneas escalonadamente, Guardiola obliga a jugar todas las pelotas. El origen es Márquez, que da un paso atrás para recibir el cuero y cederlo a Alves o al medio que se ofrezca, y se remata en el punto de penalti. Sin pelotazos, sin regalos. Eto'o, descartado al principio de curso pero readmitido por méritos propios y por un compromiso tácito de buen comportamiento, se relame desde el balcón del área, donde el Barça lo puntea todo.

    Sin Messi y sin la llegada de un extremo o un futbolista que se desenvuelva con bizarría por la banda, se le presuponía al equipo azulgrana un cojeo notorio por los costados. No lo demostró anoche, donde el juvenil Pedro, de recorrido largo y vertiginoso en el desborde, reclamó con su descaro una cuota de participación elevada en el primer equipo. Y Henry, rebajado durante la pretemporada como ariete, resurgió en el Camp Nou como extremo, demarcación que repelió públicamente el año pasado.

    No es la única diferencia entre el equipo de Rijkaard y el de Guardiola, que lo controla todo al punto de establecer las dietas de los jugadores o sus horarios nocturnos. Ahora, el Barça ensaya las jugadas a balón parado -lanza Xavi y los centrales suben a rematar al tiempo que los laterales cierran-, los extremos profundizan, los medios permutan sus posiciones y no se obcecan con el pase interior, la presión se inicia en campo contrario, y la zaga practica la trampa del fuera de juego. Los goles resumen las versiones azulgrana: Eto'o le ganó la espalda a la zaga por dos veces y resolvió dentro del área; Henry recibió en el vértice del área y retrasó para Xavi, que soltó un zapatazo estupendo y prolongó su idilio del curso anterior con el gol; y Henry la picó dentro del área chica tras una pared. La lesión en el hombro de Alves, baja por quince días, fue el único punto negro en una noche redonda.

  3. Lobo Carrasco en MD

    PRIMERO, LA PACIENCIA; DESPUÉS, UN RITMO IMPARABLE PARA EL WISLA. Los de Pep se presentaron en el Camp Nou con un once adjudicado a los méritos contraídos en los partidos de pretemporada.

    Con Pedro en la zona de Messi empezó este vital partido de ida contra un Wisla que sólo duró el primer cuarto de hora. El esquema de Skorza se fue encogiendo al no concederle los azulgrana ni tiempo para pensar defensivamente ni tampoco para estirarse en un terreno de juego irregular Y que se hizo inmensamente grande para los polacos.

    Los defensores de Valdés fueron alejándose minuto a minuto de su área para lanzar un ataque continuado propulsado sobre todo por la potencia de Keita y por las virtudes técnicas de Xavi e Iniesta. Con la elaboración asegurada, Alves, Pedro y Henry descosieron las bandas de Piotr Brozek y Baszcinski. A medida que el Barça fue incrementando el ritmo físico y de balón, el Wisla se fue diluyendo. Sólo el meta Pawelek pudo aguantar a su equipo realizando magníficas intervenciones.

    TODOS QUIEREN LLEGAR AL ÁREA CONTRARIA. La importancia en términos colectivos de Dani Alves en este equipo es indiscutible. Su ritmo duplica la conquista de zonas en el terreno de juego y el seguimiento por parte de sus compañeros está revolucionando la velocidad en los partidos.

    Pero no llega arriba sólo el brasileño, todos los defensas y centrocampistas se suman al intento de remate cuando ven un pasillo y eso imposibilita las buenas marcas de los rivales. Y fue Eto'o el que puso su velocidad para meter el primero. Luego vino el chutazo de Xavi para el segundo, cerrando un primer tiempo que habría sido un abuso si la precisión rematadora hubiera vencido al '81', el citado Pawelek. Ni Cantoro ni Cleber pudieron frenar por dentro a un Barça que llegó a situar –en el esquema de juego, fugazmente– un 2-1-4-3 dentro de la mitad de campo rival. ¡Apabullante!

    HENRY FIRMÓ UNA SENSACIÓN DIFERENTE AL SENTIRSE MUY IMPORTANTE. Cuando el Wisla Cracovia se desfondó, el FC Barcelona no necesitó tanta mobilidad para llevar el balón por donde quería. Con 'Titi' y Eto'o hambrientos y plasmándolo en pura velocidad, la segunda parte resultó definitiva para ir a con una gran renta a Polonia.

    Magistral gol de Henry y guinda de Samuel que sirvieron de justicieros a los méritos de Andrés Iniesta y el resto de compañeros. Quedan conceptos que mejorar para llegar a ser un Rafa Nadal con botas de tacos.

    Con esta ambición, el público vuelve a engancharse. Por último, las rotaciones serán muy importantes esta temporada para mantener este ritmo tan alto

  4. Piqué, el Marquez que viene?

    tiene la salida del balón y el juego aereo

    le falta la anticipación, el 1x1 y tirar el fuera de juego como el mexicano

    pero es MUY joven
    interesante el blog

    cambiamos links?

  5. En el verano (en España) de 2008, las madrugadas eran para ver al Barça en los partidos de América. Creo que fue uno contra el Chivas en que descubrí a Busquets y el equipo lleno de juventud, y con Xavi e Iniesta en plenitud... FLI-PAN-TE, UNA ILUSIÓN INFINITA. Cuando luego perdió el primer partido y empató el segundo en la Liga, y llegaron las críticas, yo sabía que no podía ser, que lo de pretemporada en América estaba ahí: ¡¡¡ y vaya si estaba , GRACIAS, PEP !!!

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