Matías Manna On jueves, mayo 05, 2016

Elemento icónico del equipo, el pase de Boateng es el Morgendämmerung en el juego del Bayern. Es el momento indicado para encontrar la referencia y ordenar cualquier análisis. Cuando ese pase vertical sucede, todo es más nítido. La pelota supera uno o dos líneas rivales y el ataque se materializa. Cuando el pase no ocurre, falta la primera luz que da sentido a las posiciones en campo contrario. Como aquel primer pase de Koeman en el Dream Team de Cruyff, si el lanzamiento de Jérôme Agyenim no ocurre o es obstaculizado, el juego pierde brújula y se ausenta uno de los principales sellos estratégicos del ciclo de Josep Guardiola en Munich.

9 segundos tardó en aparecer en el partido:

Hasta el pase puede ser de zurda y encontrar a Ribery cerrado:

Pero mejor si es vertical y supera líneas del rival:

Su pase evidenció hasta la salida del Bayern en el encuentro. Precipitado y con objetivo más vertical:

Cuando emerge la relación Boateng - Muller hay ruptura defensiva.
Pase-habilitación de oro del central de origen ghanés:



La importancia del pase de Boateng es determinante.
El momento previo al tiro libre del gol de Xabi Alonso, también tiene su firma:
 


Otro sello estratégico del Bayern de Pep. Alaba interno y profundo. Adivinen quién lo encontró con su pase:

 


Hasta aquí, sus pases más ácidos en el primer tiempo.

45 minutos de arte ofensivo. El pase de Boateng fue muchas veces la génesis de las situaciones de gol.

Para el que todavía duda de la importancia del pase del defensor ghanés-alemán, el comienzo del segundo tiempo exhibe que sin eso, el Bayern sufre. Vean como empieza el complemento para el conjunto de Guardiola.
 

Algo funciona mal. El pase de Boateng llega algo corto a Muller, sin la fuerza debida.
Hay otro clima, otro aroma:
 

Boateng intenta hacer nuestra referencia, ese pase. Pero no llega a buen destino.
Contraataque y gol del Atlético de Madrid:
 

Uno de los sin sentidos más grandes de estos seis-siete años de supuesta adoración al modelo de juego por parte de algunos entrenadores y aficionados, es un atributo que ellos mismos califican como el más importante, identificable y hermoso en los equipos de Guardiola. El sin sentido continúa porque lo llaman "presión tras pérdida". Hasta algunos hicieron reglas contando los segundos que tardaba el Barcelona en recuperar la pelota. No deja de ser llamativo, pero a la vez coherente con el habitual don fragmentador del juego, que muchos entrenadores aíslen y alaben esa faceta del juego. Como extirpan esa parte, hasta construyen insólitos ejercicios de entrenamientos intentando potenciar la "presión tras pérdida". Como no creen que el entrenamiento es un espacio para el desarrollo de la inteligencia de quienes entrenan, intentan inyectar a sus jugadores un atributo totalmente plástico que contrasta con la solidez de roca de ideas e interacciones que, una vez asimiladas y efectuadas, pueden ocasionar una inmediata recuperación de la pelota en campo rival.


La jugada previa al gol del Atlético, emite la intención de recuperar de inmediato la pelota pero, de buena forma, hace caducar cualquier regla de oro en este juego. El momento del partido, el ánimo tras un penal marrado y un dominio abrumador en el primer tiempo, tal vez, hicieron correr hacia adelante a Boateng luego de un mal envío. Justo cuando los mediocampistas no estaban muy bien posicionados. La jugada culmina en gol y por eso la analizamos por demás. Pero ante la misma pérdida, Boateng eligió otra acción a lo largo de la temporada. Y muchas veces esa intención de recuperar de inmediato no es posible porque se elige saltar líneas con pase vertical como el de Boateng.



Pero volvamos a hablar del juego en sí. De los jugadores. Justo cuando retorna el dominio del Bayern, a la vez encontramos este pase al 9:
 

Pero la dificultad para construir seguía intacta en el segundo tiempo.
Madrid obstaculiza el pase de Boateng:

 

Otro elemento icónico del Bayern de Pep. Douglas Costa, extremo centrado.
Y Boateng lo encuentra:
 

Un central es bueno cuando se toma el tiempo debido para encontrar a un compañero.
Muller de cabeza, no logra el tercer hombre. Parece todo demasiado forzado.
 

Si hay atasco por el centro, Boateng es Rafa Márquez y pasa también diagonal para un extremo bien abierto en la banda:
 

Cuando tiene el balón, Boateng es nuestra referencia para entender a este Bayern. Acá exhibe la imagen del partido en ese momento. El defensor bien subido, jugando casi de interior izquierdo:
 


Sino creen que clarifica todo el pase de Boateng, vean esto (no se olviden del movimiento del receptor):

 

Si los otros obstaculizan su pase, vamos mal. Pero Boatenga salva la contra. Puyol. Contagia:
 


Su último pase vertical del partido. Con pie izquierdo, la pelota gira demasiada pero le llega a Muller igualmente, el ataque se materializa una vez más:
 


Para confirmar la tesis, el final del partido tiene su sello. Boateng saca el balón desde el fondo, amanecer y espíritu de las construcciones ofensivas de este Bayern Munich de Guardiola, Domenec Torrent y Carles Planchart.




Por expresiones como la del Bayern frente al Atlético, se pone en duda al sistema. En eso consistía la especial inteligencia del régimen del resultado y el doble5. No dejaba que surja resistencia alguna contra ese sistema y abandonaba toda expresión de satisfacción hacia el juego creativo. Esa autoagresividad, descartaba al revolucionario y lo convertía en depresivo. Esta manera de enfrentar la derrota, descarta el sometimiento hacia el resultado. Hoy, gracias a este tipo de actuaciones, cientos de personas lo achican, lo hacen descartable. Hasta se pueden reír de ese sistema. Lo sublevan.

One Response so far.

  1. Espectacular análisis! Toda una rama de alternativas en ofensiva orquestada de los pies de boateng

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