Matías Manna On miércoles, junio 25, 2014



"En el país de Maradona, la gente —hombres y mujeres— nacen con la camiseta puesta y no se la sacan jamás. ¡Cómo se puede querer tanto a la casaca celeste y blanca", Pep Guardiola.



En la concentración de su único Mundial disputado se paseaba con el libro "La ciudad de los prodigios". Fue el único Mundial donde participaó el jugador Josep Guardiola. Mientras el Dream Team deslumbraba, la selección española le daba la espalda y planteaba otra estrategia en Estados Unidos. Allí Guardiola hizo un gol de penal ante Bolivia y se lo hizo a un arquero argentino. Veinte años después, una empresa y muchos intereses, lo hacen volver a Argentina y dar una conferencia "El Mundial según Pep". 

Su relación con el Mundial es tanta que hasta Alemania intenta jugar parecido a lo que a él le enseñaron en Catalunya. España ya ha conseguido un Mundial, y en su larga carrera como entrenador podría dirigir alguna selección para intentar levantar la único copa que le falta. ¿Podrá hacerlo con su país cuando este sea reconocido por UEFA / FIFA? ¿Podrá iniciar una aventura por Sudamérica? 


En una entrevista realizada en Estados Unidos 1994, Guardiola ya daba cuenta de algunas cosas que hoy podrá repetir en su conferencia en Argentina: 

"El fútbol es un deporte que mueve pasiones básicamente por los resultados. Pero evidentemente existen formas para alcanzar esos resultados y la mejor es entusiasmando a la gente. Pero a veces no puedes o no tienes capacidad para y lo único que puedes intentares responder con dignidad. En esas circunstancias se sobrepone la responsabilidad del desenlace deportivo del partido a la mejor voluntad por hacerlo bien y bonito. La fórmula ideal es intentar crear un estilo, una manera de jugar, creer en él y a partir de aquí ganar los partidos. De todas formas, uno puede plantearse la vocación de hacer buen fútbol en un equipo a través de toda una temporada, pero una fase final de la Copa del Mundo es algo casi meteórico, donde juegas una final cada pocos días yen el que difícilmente se te perdona un tropiezo. Es lógico, pues-que los responsable se planteen el resultado por encima de cualquier otro factor más o menos estético". 


A continuación en extracto del libro "Paradigma Guardiola" editado por Ara Llibres, donde se deja ver su relación con Argentina: 

Guardiola no jugó en Argentina y consta que le habría gustado. Muy cerca de River en su momento, no pudo llegar. La relación entre Lionel Messi y él en el Barcelona, despierta debates en el país del Diego. ¿Cómo aprovechar al mejor jugador del mundo en la actualidad? Guardiola podría ser una solución. Cuando Guardiola escribía artículos en el periódico El País durante el Mundial 2006 de Alemania, sentenció: “Messi le dará un Mundial a Argentina”. 

Cabe dudar si un país con una fuerte identidad futbolística, podría sobrellevar la idea de un entrenador extranjero en su selección. Pero las manifestaciones por Argentina, al igual que en Brasil, sorprenden. Las dudas pasan por si la oferta económica podría alcanzar a otras ofertas que reciba Pep y también si el propio Guardiola optaría por tomar un relevo con carga: ser entrenador de la selección argentina. Hay varias coincidencias que lo unen a Argentina. Será turno para otro libro, quizás, por el cúmulo de material relacionado al tema. Desde Matute Morales, su “chofer” en México en su etapa en Dorados, hasta los diálogos con Andres Yllana en las largas entradas en calor del invierno italiano en Brescia conversando sobre la velocidad de los pases en el fútbol argentino. Pep, que en ese momento alababa el poder que le otorgaba Argentina al balón, decía que los pases eran muy lentos. Andrés le aclaraba que el césped muchas veces imposibilita la velocidad. ¿Saben a quién le convirtió Pep Guardiola su último gol en el Camp Nou? Si, a un argentino: Albano Bizarri, portero del Valladolid. 


Guardiola coincidió en el plantel con varios argentinos, destacó en su momento la persona del defensor Mauricio Pellegrino (Barcelona) entrenó a Gabriel Milito, Lionel Messi y Javier Mascherano. Destacó siempre la actitud y la competitividad de los argentinos que ha enfrentado como entrenador (ejemplo: Ever Banega en sus duelos frente al Valencia). De otras historias que se recuerdan, podemos nombrar a su primera Copa Joan Gamper frente a Boca Juniors dirigido por Carlos Ischia. Tras perder 1 a 0 durante gran parte del partido, Guardiola pone un 3-4-3 y en los cinco últimos minutos Barcelona da vuelta el resultado. 2 a 1. Primer síntoma de lo que se venía luego, la temporada de las seis copas. La primera final del Mundial de Clubes la disputó frente a Estudiantes de La Plata, otros argentinos en el camino de la carrera profesional de Pep. 

 Hay más historias algunas más conocidas como su reunión con Marcelo Bielsa o César Luis Menotti, la lectura y el análisis del libro de Rodolfo Walsh “Operación Masacre” a través una historia registrada por el periodista Ariel Scher. Entre otras. En su período en Roma, compartió (sobre todo) con un argentino, las decisiones de Fabio Capello. Aunque también estaban los argentinos Leandro Cufré y Walter Samuel, Guardiola entabló mucho contacto con Gabriel Batistuta en su corte período por Roma. Sobre todo en el banco de suplentes, porque Capello rápidamente volvió a sus fuentes. En la pretemporada había dicho que Roma debía jugar a otra cosa. Que había que pasarse el balón. Y Pep ahí fue titular. Todo corría y se movía a su alrededor. Pretemporada en Egipto y Pep mandando en un equipo de Capello. Algo sonaba raro. Primeras derrotas y vuelta a las fuentes. Capello y el catenaccio. Y allí Pep coincidió con Batistuta. Tanto que sólo jugaron los primeros partidos de la Copa Italia, los intrascendentes para el entrenador Fabio. En instancias avanzadas, los titulares. Pegado a RAI televisión, el 4 de diciembre de 2002 viendo el Triestina-Roma, ocurrió algo que llamó mi atención. Tiro libre directo para Roma. Se para enfrente Batistuta. Guardiola a su lado. Pep se le acerca y hace gestos, explica cómo debe patear ese tiro libre. El argentino acepta. Pum. Gol. Bati y Pep abrazados por largos segundos. Tal vez compartiendo el largo calvario por los bancos italianos. Aunque detalle mínimo, fue uno que exhibió algo del Pep entrenador. 

Aunque ya guiaba a su equipo con su cinta de capitán en el Camp Nou, ese día pude ser el debut del entrenador Pep. ¿Saben a qué arquero Guardiola le convirtió su único gol en su único Mundial disputada como jugador? Si, a un argentino. Defendiendo los colores de Bolivia, Carlos Trucco no pude parar el penal ejecutado por Guardiola, en el España-Bolivia disputado en la Copa del Mundo de 1994. 

¿Servirá su intervención para recuperar el romanticismo por el pase y el toque argentino? ¿Podría provocar un cambio estructural para reorganizar la identidad futbolística?

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