Matías Manna On lunes, diciembre 23, 2013

Hoy el Bayern Munich, el mismo club antagónico de aquel Ajax de la década del 70, representa el juego de posición y de ataque. El de entender el control del partido a partir de la iniciativa y de crear superioridades desde el inicio. El de intentar dominar en campo contrario mediante el pase. El partido frente a Raja Casablanca de Marruecos fue el partido de Thiago y de Kroos. El mismo que hace algunos años fue de Busquets, Xavi e Iniesta. El de los pases que ordenan todo. El de los pases para el control. Esos pases que demuestran la indisolubilidad de ataque-defensa, los mismos que hacen caducos cualquier estudio y análisis fragmentario en fases o en momentos. Thiago + Kroos = The whole is greater than the sum of the parts. El todo más que la suma de las partes. Fútbol sistémico. Guardiola tuvo que convencer a alemanes de tocar y dar pases sin parar de lunes a lunes enmarcados en una metodología de entrenamiento que contempla los argumentos expresados anteriormente.

Existe un instante (¿el mismo se entrena? ¿Cómo? ¿De qué forma?) donde la indisolubilidad se hace más evidente. Crece desde el suelo como una raíz pero llega hasta el cielo. Es el instante de interacción, asociación, mediante pases en el centro del campo. Alguna vez el mismo Pep Guardiola lo graficó en la conferencia posterior a la final de Champions 2009. No es textual, pero sostuvo que luego de 10 minutos de asfixio del Manchester, Xavi e Iniesta se pasaron la pelota en la zona media, hicieron una serie de pases y a partir de ahí el partido se ordenó en lo que habían planeado y fue plataforma para que los del Barcelona puedan esconder sus defectos y destacar sus virtudes.

El mismo instante lo vimos en una nueva final dirigida por Guardiola. Lo pueden observar en el video. La importancia de contar con mediocampistas de autocontrol para saber controlar, ubicarse y asociarse. Kroos fabrica el espacio y la pide. Nadie como él en el Munich para contemplar los movimientos de sus compañeros. Busca a Thiago y lo encuntra, primero tiene que trasladar hasta que un hombre venga hacia el balón (los emboba!) y ahí aparece otro espacio para que Thiago haga lo suyo. Kroos de control, Thiago entrelíneas. Fue un momento parecido, no igual, al vivido en esa final. Uno ve asociarse a ellos y el dominio está. El rival se va atrás, bien atrás y la pelota circula. A veces diagonalmente, otras lateralmente y otras (las buenas) verticales para encontrar espacios entrelíneas. ¿Dónde está la defensa y el ataque en esos instantes? No existen. Están ahí en la misma cápsula. ¿Siguen entrenando muchos minutos diferenciado el ataque y la defensa? ¿Será por eso que no dan en la tecla los demás?


Es ahí donde surge todo. Existen entrenadores que deben odiar ese momento, no lo sienten. Tal vez por eso están buscando todo el tiempo justificar su idea a través de certezas. Este año fue la final de la Copa Confederaciones 2013. "No sirve de nada esos toquecitos". "Más vale entrenar todo el tiempo cómo presionarlos (analíticamente, obvio) y ponerles a un Neymar y un Hulk en los costados para pegar". Más vale 3 toquse que 20 dicen. Es que se hacen previsibles, dicen otros. ¿Previsibles? Lo único previsible es que mediante esos toques, pases, en esos instantes, las capacidades de los jugadores se relacionan entre si para que las individualidades no sean solo una suma, sino una multiplicación.

Este blog se enorgullece en celebrar el tercer Mundial de Clubes conseguido por el entrenador Josep Guardiola. Lo consideramos una victoria de un conjunto de ideas algo en desuso cuando este medio nacía únicamente para reivindicarlas.

One Response so far.

  1. Anónimo says:

    excelente, la técnica de juego de Guardiola es grandiosa, muy buen blog, FELICITACIONES. @IntermedioSport.

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