Matías Manna On miércoles, octubre 10, 2007

"Creo que, en parte, la culpa es de nuestro sistema de juego. Jugar con tres hombres en defensa nos ha permitido tener más fluidez y aprovechar a Xavi Torres en el centro del campo. Hay que aprender a cambiar de 3 a 4 durante el partido porque da más opciones de lograr un buen resultado", declaró Pep Guardiola al final del partido ganado por el Barça B frente a Castelldefels. El B está tercero y realizando una buena campaña

El equipo de Pep juega con su estilo, aquel que exhibió en el Dream Team de Cruyff. El 3-4-3 ya es normal en el equipo. Una defensa de 3, formada por Marc Valiente como líbero y V.Sánchez y Córceles como lateral. Xavi Torres pasa al medio campo jugando a lo Guardiola.

Hay varios jugadores del B, ahora, están encontrando su nivel. Uno de ellos es Víctor Vázquez. Sobre este jugador, Pep declaró: "Víctor sabe que debe ser su año, tiene que explotar de una vez por todas. Está trabajando muy bien". Video de 1 gol de Vázquez.

One Response so far.

  1. Aquel 22 de noviembre del 2001, Pep Guardiola estaba en el Brescia. Al terminar el entrenamiento, el excapitán del Barça se quedó a tirar faltas. De reojo, miró a la banda. Algo no iba bien. Demasiada gente estaba pendiente de él. Cuando llegó al vestuario, le comunicaron que había dado positivo por nandrolona en un control antidopaje realizado tras el Piacenza-Brescia. Su segundo partido en el calcio. Casi seis años después, y tras un complejo viaje legal, ha demostrado lo que él ya sabía. Que era inocente.

    Abandonó feliz el Miniestadi el viernes. Saludando, uno a uno, a todo aquel que se le cruzaba por los oscuros pasillos del estadio, su nuevo lugar de trabajo. Todos le llaman por su nombre. Normal. Es su casa. La casa de Pep Guardiola. A sus 36 años ya no es capitán del Barça sino entrenador del filial. Los jóvenes, a los que dirigió pensando en el duelo de hoy ante el Banyoles (novena jornada de Tercera), viven ajenos a la felicidad que irradia. No saben que desde el pasado martes, Guardiola volvió aliviado de Brescia, según confiesa a EL PERIÓDICO en la reconstrucción del partido más importante de su vida. Casi seis años ha necesitado para que todos se enteraran de que él nunca se dopó en Italia.

    EL POSITIVO
    La soledad y la incomprensión
    ¿Era miércoles? No, creo que no. Perdón, era un jueves. Cuando veo al doctor hablar con Mazzone, el entrenador del Brescia, mirándome a mí, pienso: "¿Qué pasa?". Entro luego al vestuario, me encuentro con muchas caras serias y me dicen: "Hemos de hablar contigo". Estaban todos. El entrenador, su ayudante, el médico... Y entonces me vino un flas. "Has dado positivo", me soltaron. ¿Que sentí? Es como si te dieran dos collejas, te quedas atontado. No sabes qué hacer. ¿Qué hago? ¿Dónde voy? ¿Qué ha pasado?

    Sin hablar bien italiano
    Seguía atontado, sin saber adónde demonios ir. Cuando cogí el móvil, tenía 15 o 20 mensajes. Todos sabían la noticia antes que yo. Me fui a casa a buscar a Cris, mi pareja. De verdad, no sabía qué hacer. En esa época no hablaba bien el italiano, no tenía abogados. Si no tenía nunca en Barcelona, imagina allí... Llamé a Manel, a Manel Estiarte, y le dije que, por favor, me buscara un abogado. Y lo hizo. Luego vinieron unos holandeses, los de Frank de Boer, una de las más grandes decepciones que he tenido durante este proceso.
    Tras la primera reunión, no volvimos a verlos más. Hay cosas que un abogado no puede hacer. Y ellos, los holandeses, se comportaron mal. Después de la noticia, llegó el contranálisis. Salió, de nuevo, positivo. ¿Qué hacía? Ufff, intentaba buscar el porqué, las causas, pero no las encontraba. "Estás sentenciado". Era lo único que me comentaban. Sentenciado, pero ¿por qué? Ahora parece que aquellos cuatro meses pasaron rápido. Pero no fue así. ¿Qué hacía? Entrenaba con el equipo, corría más que nunca y el fin de semana en la grada. Fueron cuatro meses que no se terminaban nunca. Los días eran eternos. ¿Qué será de mí?, pensé".

    EL PROCESO
    Muy lejos de Ben Johnson
    "¿O me he dopado? ¿O no me he dopado? Siempre le preguntaba lo mismo a los responsables del control antidopaje. Yo he hecho muchos controles en mi carrera. De pronto, vengo a Italia, juego un partido con el Piacenza, paso uno y me ponen cuatro meses. ¡Cuatro meses! Si me he dopado son dos años, ¿por qué me sancionan con cuatro? O me he dopado o no, aquí no hay término medio. Cuando fui a defenderme a Roma, me trataron mal. Mientras hablaba mi abogado, veía como alguien del tribunal estaba leyendo la Gazzetta dello Sport.

    Estudio del cabello
    Pero no me desesperé. Hice pruebas de esfuerzo, me estudiaron el cabello, me miraron todo. Lo pasé mal en lo primeros días. Luego, fui conociendo a endocrinólogos, a gente que estudia el esteroide anabolizante para averiguar que había sucedido. Hay una prueba llamada DEXA, que te analiza el porcentual de la masa grasa y la masa magra. Es fiable al 99%. Si tomas esteroides anabolizantes y hay mucho equilibrio es que no ha hecho efecto. El uso de anabolizantes te cambia la cara. Ben Johnson dio 2.000 y yo no llegué a 9.
    Esa sustancia --la nandrolona-- la has de tomar muchas veces y durante mucho tiempo para que te haga efecto. Yo les decía: "Vosotros pensáis que he tomado algo sabiendo que no me hace ningún efecto, como está científicamente demostrado". No me hacían caso. Entonces, me respondían que era algo psicológico. O sea, me lo tomo porque me apetece tomarla. ¡Pues no!"

    LA LUCHA
    Apelar y apelar hasta el final
    "Nunca me dieron las causas del positivo. Era una época en la que todo este asunto estaba muy caliente. En Italia no fui el único que vivió algo así. También estaban, por ejemplo, Couto, Stam, Davids.... Nada más iniciarse el proceso, supe que sería duro. Muy duro. Yo siempre les decía lo mismo: "Dejad que me defienda, ayudadme a intentar a buscar la verdad. Por favor, dejadme". Pero ni caso. Tenía la sensación de que me habían sentenciado sin oírme, sin creerme. Era todo una liturgia, un protocolo. Ya tenían lo que querían.

    Viajes a Roma
    A partir de aquí comenzamos a viajar a Roma con asiduidad para recabar información. Todo lo que salía lo estudiábamos. Hasta el café que me tomaba. "Has dado positivo, estás liquidado". Siempre me decían lo mismo. Empezaron los procesos de apelación, siguiendo siempre hasta el final. Hasta que se acaba la vía deportiva y le digo al abogado: "Quiero apelar en la vía judicial ordinaria". De nuevo la misma historia. Viajes de Qatar a Roma. Viajes de México a Roma. Audiencias con abogados, citas con especialistas, entrevistas con científicos y me toca un juez que es medio becario. Me sancionan con siete meses de prisión y una multa económica. Entonces, el abogado me pregunta: "¿Qué hacemos?" Y yo le digo: "Apelar, apelar, apelar". Luego, me llama Manel y me dice que vio en el teletexto que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) sacó algo nuevo sobre la nandrolona. Entré en internet y llamé a Jordi Segura, un crack. Me ayudó una barbaridad. Me dijo que en mi orina se analizarían cinco parámetros. Si uno de esos cinco falla, eres culpable. Los cinco estaban bien. Se me abrió el mundo".

    LA LIBERACIÓN
    El alma puesta en un discurso
    "Cuando tuvimos en la mano lo de la AMA, pensé: "Es como el Vaticano para el cristianismo, lo que dice la AMA va a misa". Entonces, me llama el abogado y me dice que el caso prescribe, pero le dije: "No, por favor. Ahora no". Los jueces no me entendían, le decían a Tomasso Marchesse, mi abogado, que por qué seguía con el caso, si estaba a punto de prescribir. "El jugador quiere seguir, quiere el juicio". Y se hizo. Debo decir que el juez se portó muy bien porque adelantó la fecha. Antes de que empezara la sesión, quise hablar yo. Puse el alma en ese discurso. Llevaba seis años interiorizándolo, lo sabía de memoria. "Piano, piano", me decía Marchesse. Pero no podía.

    Editorial de la 'Gazzetta'
    Al darme la sentencia, sentí alivio primero, luego llamé a Cris, a mis padres. Aún estoy levitando de felicidad. Por mí y por toda la gente que me ha ayudado. Tengo una editorial de la Gazzetta clavado aquí, en el corazón. Me destrozó. Decía que veníamos de fuera para robar el pan a los italianos. Pensé que si llegaba este día, me liberaría. Pero no tanto como ahora. Es increíble. Una máquina decía una cosa; yo, otra. Al final, el juez me dio la razón. Estoy agradecido al destino. Tal vez aquella llamada de Manel sea eso, el destino. Ahora pienso dos cosas: todo cuesta mucho y si no te lo haces tú, no te lo hará nadie". Eso vale para todo en la vida.

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