Con esto se entiende un poco más las sorpresas de algunos entrenadores italianos cuando ven entrenar al Barça. Jorga Valdano lo deja más claro: "Antes que ser balón de esta Liga trabajaría de pelota de frontón. En serio. Con todos esos despejes, patadones, dobles pivotes, trivotes...Seguramente cuando volvamos ya están con el septivote y el triportero. Y espérate que no quiten las porterías. Aunque les daría igual. Seguro que no hay balón y no se darían cuenta hasta la segunda parte".
Guardiola no se queda atrás. En "Sobre el campeón del mundo" también deja algunos pensamientos en claro. Ahi va lo que salió publicado en El País:
"No creo que sea ni el capuccino ni La Gazzetta dello Sport. No debería haber tanta diferencia. Somos latinos, tenemos mucha pasión detrás y si uno se va de un país a otro es porque tiene un nivel. Un jugador por sí solo no es nadie, sino interrelacionado con otros compañeros. Hay quienes funcionan en un entorno y en otro no. Es verdad que aquí se piensa más en atacar y allí sólo lo hacen los tres grandes. Ahí está la diferencia de puntos entre el primero y el último: es una barbaridad la distancia entre los grandes y los pequeños. Yo en el Brescia estuve muy a gusto y no me costó nada adaptarme. En el Roma no jugué nada. Si Cannavaro ahora tiene que defender 40 metros más arriba y no tiene delante a dos medios defensivos... Los entrenamientos sí son muy distintos. Aquí todo está integrado con la pelota mientras que allí la preparación física está separada. Y les hacen trabajar mucho el sufrimiento mental en el esfuerzo físico: eso de continuar y continuar... Pero yo, por muchas series de 600 metros o de 800, no me encontraba mejor físicamente. En todo caso, creo que un jugador con calidad no debería tener problemas. Roberto Baggio, por ejemplo, en la Quinta del Buitre o el dream team habría hecho 20 goles más que allí".
lunes, enero 29, 2007
jueves, enero 25, 2007
Vázquez Montalbán sobre Guardiola: Adiós Guardiola, Adiós Joan Gamper
Arteta, Gerard, Iniesta, Iván de la Peña, Xavi y Riquelme, como cabeza de una larga lista de aspirantes a centrocampistas del Barça, presagiaban un mal final para la renovación de Josep Guardiola, renovación en el inmediato pasado necesaria porque signigicaba un respiro para Nuñez recién despedido Cruyff, pero que ahora dependía de algo tan sutil como el imaginario de la
catalanidad del club.
Sin Guardiola, de momento, era como si una bebida catalana tan carismática como Aromas de Montserrat dejara de ser de Montserrat o perdiera los aromas, una catástrofe equivalente a la de hacer una tortilla de patatas sin huevos o a una canción de Quintero, León y Quiroga sin Rafael de León. Convertido en una institución, Guardiola había asumido muy inteligentemente su papel de emblema de la catalanidad del equipo en tiempos de excesos de comunitarios y extranjerías.

El nuñismo estaba dividido ante un jugador demasiado potente para tenerle miedo a la directiva. Guardiola pagó un elevado precio por esta relación de dependencia, porque salieron de paniaguados de la directiva campañas de desprestigio e incluso rumores sobre su vida privada, sin otra base que haber actuado ocasionalmente como modelo de moda masculina o como recitador público de poemas de Martí i Pol. Defendido a ultranza por el barcelonismo más profundo y por Santiago Segurola, el profeta guardiolesco de El País, las calumnias de los paniaguados no consiguieron erosionarle, y ahí está Guardiola, reciente padre de familia en condiciones de iniciar una nueva vida deportiva lejos de la madriguera y un tanto aliviado de la obligación de asumir tanta representatividad. Sólo las montañas sagradas no se cansan de ser sagradas.
El futbolista no ha querido decir a qué club extranjero se va y ha agradecido el trato recibido por presidentes, directivos y entrenadores en un ejercicio de cerebros que se corresponde con su papel de portavoz equilibrado o inteligente que guarda para sus adentros y sus íntimos lo que realmente piensa de presidentes, directivos y entrenadores. Hace pocos días se especulaba sobre la necesidad de que Guardiola renovara el contrato para cumplir con su papel de futbolista de excepción y además de líder de un vestuario babélico.
Los barcelonistas no sólo han de empezar a decir adiós a Guardiola, sino también a la vieja promesa de que el Camp Nou había nacido para llamarse Joan Gamper, promesa aplazada bajo el franquismo porque Gamper era de origen suizo, protestante, enemigo de la dictadura de Primo de Rivera y suicida, y luego nuevamente aplazada bajo el nuñismo, supongo que por lo
s mismos motivos y porque los pelotas de Nuñez aspiraban a que el estadio algún día llevara su nombre.
Costará llenar el vacío de Guardiola, habida cuenta del retraso con que la ingeniería genética se mueve en relación con el mercado, y muy especialmente en el futbolístico. El Barcelona necesita un futbolista superclase catalán, telegénico, con don de palabras y de gentes, capaz de recitar poemas nacionales y de tener el sentido del humor necesario para ser portavoz de una olla de grillos.
catalanidad del club.Sin Guardiola, de momento, era como si una bebida catalana tan carismática como Aromas de Montserrat dejara de ser de Montserrat o perdiera los aromas, una catástrofe equivalente a la de hacer una tortilla de patatas sin huevos o a una canción de Quintero, León y Quiroga sin Rafael de León. Convertido en una institución, Guardiola había asumido muy inteligentemente su papel de emblema de la catalanidad del equipo en tiempos de excesos de comunitarios y extranjerías.

El nuñismo estaba dividido ante un jugador demasiado potente para tenerle miedo a la directiva. Guardiola pagó un elevado precio por esta relación de dependencia, porque salieron de paniaguados de la directiva campañas de desprestigio e incluso rumores sobre su vida privada, sin otra base que haber actuado ocasionalmente como modelo de moda masculina o como recitador público de poemas de Martí i Pol. Defendido a ultranza por el barcelonismo más profundo y por Santiago Segurola, el profeta guardiolesco de El País, las calumnias de los paniaguados no consiguieron erosionarle, y ahí está Guardiola, reciente padre de familia en condiciones de iniciar una nueva vida deportiva lejos de la madriguera y un tanto aliviado de la obligación de asumir tanta representatividad. Sólo las montañas sagradas no se cansan de ser sagradas.
El futbolista no ha querido decir a qué club extranjero se va y ha agradecido el trato recibido por presidentes, directivos y entrenadores en un ejercicio de cerebros que se corresponde con su papel de portavoz equilibrado o inteligente que guarda para sus adentros y sus íntimos lo que realmente piensa de presidentes, directivos y entrenadores. Hace pocos días se especulaba sobre la necesidad de que Guardiola renovara el contrato para cumplir con su papel de futbolista de excepción y además de líder de un vestuario babélico.Los barcelonistas no sólo han de empezar a decir adiós a Guardiola, sino también a la vieja promesa de que el Camp Nou había nacido para llamarse Joan Gamper, promesa aplazada bajo el franquismo porque Gamper era de origen suizo, protestante, enemigo de la dictadura de Primo de Rivera y suicida, y luego nuevamente aplazada bajo el nuñismo, supongo que por lo
s mismos motivos y porque los pelotas de Nuñez aspiraban a que el estadio algún día llevara su nombre.Costará llenar el vacío de Guardiola, habida cuenta del retraso con que la ingeniería genética se mueve en relación con el mercado, y muy especialmente en el futbolístico. El Barcelona necesita un futbolista superclase catalán, telegénico, con don de palabras y de gentes, capaz de recitar poemas nacionales y de tener el sentido del humor necesario para ser portavoz de una olla de grillos.
miércoles, enero 24, 2007
Koeman y Stoichkov sobre Guardiola. Recuerdos del Dream Team
Paradigma Guardiola comienza a emitir posteos donde diferentes personalidades hablan sobre Josep Guardiola. Hoy, Ronald Koeman y Hristo Stoichkov.
Koeman: "Cuando Pep subió el primer equipo era muy joven, pero ya vi que era un jugador de mucha clase. Se le notaba que tenía mucha vista, mucha visión de juego, algo que con el tiempo se ha revelado como su mejor virtud, que sabía jugar el balón de primera sin ningún problema y que antes de recibir la bola ya sabía qué hacer con ella.Yo jugaba por detrás de él, y por tanto estábamos condenados a entendernos. Y creo que al principio le ayudé bastante en el campo, sobre todo a la hora de soportar la presión que implica jugar en el Barça".
Stoichkov: "La segunda Liga de Tenerife fue tan especial como la primera por lo que tuvo de inesperada. Era difícil creer que el Real Madrid podía tropezar dos veces en la misma piedra. Con el partido terminado tengo una imagen grabada de Pep. Estaba con Serna y Zubizarreta escuchando la radio y me dijo: “Tranquilo, tranquilo, que este título es nuestro”. Él estaba lesionado y estaba vestido de paisano, pero nos había dado muchos ánimos y tranquilidad desde fuera del campo.También me acuerdo de cuando fuimos a la Plaça de Sant Jaume a celebrar la conquista del título. Pep se dirigió a la afición en catalán y eso les encantó. A la gente le gusta identificarse con jugadores de su tierra, y él era uno de los canteranos más queridos."
Stoichkov: "Las temporadas 92-93 y 93-94 pasarán a la historia. Fue la época más gloriosa del club. En aquel momento, Pep Guardiola aprendía a jugar con nosotros, gente como Bakero, Koeman, Amor o yo mismo. En esa época era más difícil entrar en el equipo que ahora. Por eso, tiene especial mérito que Pep pudiese consolidarse en aquel grupo."
Koeman: "Cuando Pep subió el primer equipo era muy joven, pero ya vi que era un jugador de mucha clase. Se le notaba que tenía mucha vista, mucha visión de juego, algo que con el tiempo se ha revelado como su mejor virtud, que sabía jugar el balón de primera sin ningún problema y que antes de recibir la bola ya sabía qué hacer con ella.Yo jugaba por detrás de él, y por tanto estábamos condenados a entendernos. Y creo que al principio le ayudé bastante en el campo, sobre todo a la hora de soportar la presión que implica jugar en el Barça". Stoichkov: "Esos dos años han sido los que más ha disfrutado Pep, porque se marcaban muchísimos goles. En la temporada 93-94 hacíamos un gran fútbol. Con los jugadores que teníamos disfrutábamos hasta en el banquillo. Cuando en los entrenamientos veía a Romario tocar la bola, Pep se ponía las manos en la cabeza y decía: “Madre mía. Qué cosas hace este tío”.
Koeman: "Aquella temporada yo gané mi segunda Liga con el Barça, y Pep la primera estando ya asiduamente en el primer equipo. Recuerdo que la última jornada, en que nosotros jugábamos en casa contra el Athletic de Bilbao y el Madrid en Tenerife, fue impresionante. Y si lo fue para mí, para Pep debió serlo mucho más porque aquel triunfo simbolizó un cambio en cuanto a la relación de poderes entre Barça y Madrid."
Stoichkov: "La segunda Liga de Tenerife fue tan especial como la primera por lo que tuvo de inesperada. Era difícil creer que el Real Madrid podía tropezar dos veces en la misma piedra. Con el partido terminado tengo una imagen grabada de Pep. Estaba con Serna y Zubizarreta escuchando la radio y me dijo: “Tranquilo, tranquilo, que este título es nuestro”. Él estaba lesionado y estaba vestido de paisano, pero nos había dado muchos ánimos y tranquilidad desde fuera del campo.También me acuerdo de cuando fuimos a la Plaça de Sant Jaume a celebrar la conquista del título. Pep se dirigió a la afición en catalán y eso les encantó. A la gente le gusta identificarse con jugadores de su tierra, y él era uno de los canteranos más queridos."Koeman: "Eso también se pudo percibir en Wembley y en las celebraciones posteriores. Para todo el mundo fue muy importante ganar la Copa de Europa, pero sobre todo para los canteranos. Ellos, aunque eran jóvenes, habían vivido la derrota de Sevilla contra el Steaua de Bucarest, y sabían que aquella ocasión de desquitarse no se podía desaprovechar. Y esta vez sí ganamos. Además, eso les sirvió para afrontar su carrera sin la presión que tenía antes cualquier jugador del Barça por conquistar un trofeo que era la asignatura pendiente del club."
Stoichkov: "Durante mi época de azulgrana siempre mantuve una buena amistad con Pep, y ahora cuando vengo a Barcelona, también nos vemos y hablamos. Me tiene mucho respeto. En fútbol, la vida es muy corta, y a él le gusta mantener la amistad más allá de lo que dura la vida deportiva. Espero que sea feliz allá donde vaya".
Koeman: "La gran suerte de Pep fue tener de entrenador a Cruyff porque Johan siempre ha dado mucha confianza a los jóvenes, algo que no es fácil en el Barça."
Imáganes del Dream Team. Pep jugaba con la 3 y era el arquitecto en el centro del campo. En el video, 4 asitencias directas a Romario y 2 participaciones determinantes
martes, enero 23, 2007
Diálogo entre Guardiola y Valdano
Jorge Valdano: ¿Qué es lo que te movió a ser futbolista?
Pep Guardiola: "Nunca me planteé el jugar al fútbol de manera seria hasta mucho tiempo después de empezar a jugar. Estaba en el filial y veía que Cruyff de vez en cuando me miraba. Yo creía que no tenía dotes físicas necesarias para jugar pero me encantaba jugar al fútbol"
J.V.:¿Soñabas con ser jugador de Primera División?
P.G.:"Si, por supuesto. De diez niños catalanes, ocho querrán jugar en el Barcelona. Le decia a mi madre: "Si llego al juvenil, ya estaré contento". Pensaba que para jugar al fútbol necesitaba mucho más que: "Pasa bien el balón, juega bien, las pilla todas". El destino y el estilo de un entrenador que le gustaba más el hecho de pasar que el de romper fue lo que me ayudó".
¿Qué hubiera pasado si no hubiera existido ese entrenador?
Lo habría pasado mal. Es de esas cosas en las que he tenido suerte. Jugué desde el primer momento. El primer año, si no juego y estoy mal, igual me voy para casa. Aunque no fue cuestión de supervivencia. Me lo pasaba muy bien siendo jugador infantil del Barcelona.
Así que no necesitabas ver el final del camino, te gustaba el camino
Era la clave. No es el hecho de ganar la Liga, sino de disfrutar el camino para ganarla. En aquel momento a mí me movía el hecho de entrenar cada día.
Era una pasión
Hay una famosa frase que dice "yo soy yo y mis circunstancias". La clave es humanizar esas circunstancias. Pues ellas para mí eran que había firmado una ficha para jugar y que deseaba con todas mis fuerzas poder continuar entrenando. Mi ilusión era estar con la gente del fútbol, ver el entranamiento del primer equipo, ver a Schuster entrenar.
Yo soy barcelonista y para mí era impensable irme a otro equipo a jugar. En la residencia, en días de verano, después de cenar jugábamos hasta las once o doce de la noche. Disfrutaba la esencia del fútbol.
Para tener esa ilusión o para mantener esa pasión, ¿hace falta ser muy bueno haciendo algo?
Te tiene que gustar. Simplemente te tiene que gustar.
Es casi inevitable teniendo en cuenta tu trayectoria que termines convirtiéndote en un referente para la afición, para el periodismo, para tus compañeros.
Creo que es una equivocación pretender ser un referente. Yo tengo la necesidad de cuando veo alfo mal, decirlo. Cuando me puedo expresar y me tranquilizo es cuando más me siento yo, es cuando me siento futbolista en la máxima expresión.
Un jugador infantil está a la búsqueda de un modelo, y ahora ya dista la vuelta y te miran a ti, así que has cambiado de posición.
A mi me cuesta verlo, de tanto repetírtelo llegas a pensar que igual sí que lo eres. Pero no lo he buscado. Cuando era infantil, el día que me encontraba bien iba a por todas. Siempre he buscado terapias para poder conseguir esta concentración: la repetición de prepartido, el tipo de calentamiento..
¿Se pueden saber algunas de esas técnicas?
Cruyff me dijo que cada uno tiene que encontrarse a sí mismo. Recuerdo la primera vez hice terapia, perdimos 2-0 en el Bernabéu. Pero me encontré muy bien allí, donde jamás había jugado bien hasta ese día. En casa estuve viendo videos del Madrid, a ver cómo podíamos superarles. Oyendo la música de La misión de fondo y pensando: me voy a salir, vamos a ganar, las voy a pedir a todas.
Todas necesitamos motivación porque hay bajones. Hubo un momento en que estaba muy mal. Llegué a pensar que me iba, que dejaba el Barcelona, que era mi última final. La jugué con una distensión total. Me dije: "Voy a disfrutarla". Estaba tan convencido de que la íbamos a ganar. Y a veces la angustia la produce el día que dices: Hoy estamos horrible y quieres cambiar y no eres capaz.
Has tenido algún compañero que te transmitiera sensaciones positivas?
Zubizarreta y Baquero. Sabía que tenía en ellos un apoyo importante, me sentía protegido.
Me parece muy saludable para el equipo que sean los jugadores los que decidan. Es fundamental que el futbolista se sienta importante. Que llegue al descanso y puede decir: "Oye, tenemos problemas aquí, y el lateral..."
Cruyff era el que más te hablaba, el que más información te daba, el que te convencia más. Corregía aspectos a los que otros entrenadores no les daban ninguna importancia. En mi caso ha sido fundamental. Soy mejor futbolista porque he estado con Cruyff. Él nos hizo vernos mejores, pensar que jugábamos mejor que nadie. Hay cosas que ne he visto hasta que no me las ha dicho, porque hay cosas de las que no te das cuenta hasta que te las razonan. Los modelos no se ganan en tres jornadas, ni con medio año. Hay que crear un estilo, que sepan a qué jugamos, que los que están en Rusia sepan que vas a jugar de esta forma.
Esto tiene que que estar por encima del entrenador. Es decir: Nosotros jugamos así. El club juega a esto y nosotros fichamos a este entrenador para jugar de esta manera.
Valdano: Oye Pep, y cuando seas mayor, ¿qué quieres ser?
Guardiola: No lo sé, yo creo que entrenador.
Valdano: Entrenador ya eres
Diálogo entre Jorge Valdano y Pep Guardiola en el libro "Liderazgo" (1999).
Pep Guardiola: "Nunca me planteé el jugar al fútbol de manera seria hasta mucho tiempo después de empezar a jugar. Estaba en el filial y veía que Cruyff de vez en cuando me miraba. Yo creía que no tenía dotes físicas necesarias para jugar pero me encantaba jugar al fútbol"
J.V.:¿Soñabas con ser jugador de Primera División?
P.G.:"Si, por supuesto. De diez niños catalanes, ocho querrán jugar en el Barcelona. Le decia a mi madre: "Si llego al juvenil, ya estaré contento". Pensaba que para jugar al fútbol necesitaba mucho más que: "Pasa bien el balón, juega bien, las pilla todas". El destino y el estilo de un entrenador que le gustaba más el hecho de pasar que el de romper fue lo que me ayudó".
¿Qué hubiera pasado si no hubiera existido ese entrenador?
Lo habría pasado mal. Es de esas cosas en las que he tenido suerte. Jugué desde el primer momento. El primer año, si no juego y estoy mal, igual me voy para casa. Aunque no fue cuestión de supervivencia. Me lo pasaba muy bien siendo jugador infantil del Barcelona.
Así que no necesitabas ver el final del camino, te gustaba el camino
Era la clave. No es el hecho de ganar la Liga, sino de disfrutar el camino para ganarla. En aquel momento a mí me movía el hecho de entrenar cada día.
Era una pasión
Hay una famosa frase que dice "yo soy yo y mis circunstancias". La clave es humanizar esas circunstancias. Pues ellas para mí eran que había firmado una ficha para jugar y que deseaba con todas mis fuerzas poder continuar entrenando. Mi ilusión era estar con la gente del fútbol, ver el entranamiento del primer equipo, ver a Schuster entrenar.
Yo soy barcelonista y para mí era impensable irme a otro equipo a jugar. En la residencia, en días de verano, después de cenar jugábamos hasta las once o doce de la noche. Disfrutaba la esencia del fútbol.
Para tener esa ilusión o para mantener esa pasión, ¿hace falta ser muy bueno haciendo algo?
Te tiene que gustar. Simplemente te tiene que gustar.
Es casi inevitable teniendo en cuenta tu trayectoria que termines convirtiéndote en un referente para la afición, para el periodismo, para tus compañeros.
Creo que es una equivocación pretender ser un referente. Yo tengo la necesidad de cuando veo alfo mal, decirlo. Cuando me puedo expresar y me tranquilizo es cuando más me siento yo, es cuando me siento futbolista en la máxima expresión.
Un jugador infantil está a la búsqueda de un modelo, y ahora ya dista la vuelta y te miran a ti, así que has cambiado de posición.
A mi me cuesta verlo, de tanto repetírtelo llegas a pensar que igual sí que lo eres. Pero no lo he buscado. Cuando era infantil, el día que me encontraba bien iba a por todas. Siempre he buscado terapias para poder conseguir esta concentración: la repetición de prepartido, el tipo de calentamiento..
¿Se pueden saber algunas de esas técnicas?
Cruyff me dijo que cada uno tiene que encontrarse a sí mismo. Recuerdo la primera vez hice terapia, perdimos 2-0 en el Bernabéu. Pero me encontré muy bien allí, donde jamás había jugado bien hasta ese día. En casa estuve viendo videos del Madrid, a ver cómo podíamos superarles. Oyendo la música de La misión de fondo y pensando: me voy a salir, vamos a ganar, las voy a pedir a todas.
Todas necesitamos motivación porque hay bajones. Hubo un momento en que estaba muy mal. Llegué a pensar que me iba, que dejaba el Barcelona, que era mi última final. La jugué con una distensión total. Me dije: "Voy a disfrutarla". Estaba tan convencido de que la íbamos a ganar. Y a veces la angustia la produce el día que dices: Hoy estamos horrible y quieres cambiar y no eres capaz.
Has tenido algún compañero que te transmitiera sensaciones positivas?
Zubizarreta y Baquero. Sabía que tenía en ellos un apoyo importante, me sentía protegido.
Me parece muy saludable para el equipo que sean los jugadores los que decidan. Es fundamental que el futbolista se sienta importante. Que llegue al descanso y puede decir: "Oye, tenemos problemas aquí, y el lateral..."
Cruyff era el que más te hablaba, el que más información te daba, el que te convencia más. Corregía aspectos a los que otros entrenadores no les daban ninguna importancia. En mi caso ha sido fundamental. Soy mejor futbolista porque he estado con Cruyff. Él nos hizo vernos mejores, pensar que jugábamos mejor que nadie. Hay cosas que ne he visto hasta que no me las ha dicho, porque hay cosas de las que no te das cuenta hasta que te las razonan. Los modelos no se ganan en tres jornadas, ni con medio año. Hay que crear un estilo, que sepan a qué jugamos, que los que están en Rusia sepan que vas a jugar de esta forma.
Esto tiene que que estar por encima del entrenador. Es decir: Nosotros jugamos así. El club juega a esto y nosotros fichamos a este entrenador para jugar de esta manera.
Valdano: Oye Pep, y cuando seas mayor, ¿qué quieres ser?
Guardiola: No lo sé, yo creo que entrenador.
Valdano: Entrenador ya eres
Diálogo entre Jorge Valdano y Pep Guardiola en el libro "Liderazgo" (1999).
miércoles, enero 03, 2007
Guardiola, identidad del Barça
El Mundo Deportivo organizó la selección del mejor "once" de la historia del Barça. Pep Guardiola fue el más votado en la zona media. Hoy, MD reunió a los más votados por líneas y Víctor Muñoz le dedica unos líneas a Guardiola que sintetizan lo que significa Guardiola en el Barça.
Pasión por el fútbol y por el Barça
Hace unos meses, concretamente el pasado 16 de abril, se cumplieron veinte años de nuestro primer encuentro. Fue en el Camp Nou, en una de las noches más felices de nuestras vidas, para mí seguro y estoy convencido de que para él también. Yo acababa de marcar un penalti decisivo con el que culminamos la remontada contra el Goteborg que nos clasificó para la triste final de Sevilla y Pep, uno de los infantiles del club que ejercía de recogepelotas, corrió a abrazarme. Esta imagen que tengo grabada en mi memoria, que para muchos no deja de ser una anécdota, muestra como ninguna otra lo que ha permitido a Guardiola, al margen de sus innegables cualidades, ser lo que ha sido: su pasión por el fútbol y por el Barça.Para hacer bien algo, y bien durante tantos años, te tieneque gustar. Y a
Guardiola el fútbol le ha vuelto loco siempre. Por esta razón ha sido un crack y por esta razón el fútbol debería recuperarlo pronto. Pep nunca lo ha tenido fácil. Dio el salto al Camp Nou muy joven y con 20 años no es lo mismo actuar como lateral o extremo que hacerlo como organizador deun 'once' de estrellas. Y después tuvo que luchar contra los críticos que le persiguieron durante toda su carrera. Los que decían que sólo podía jugar en el Barça y con el sistema de Cruyff. Yo siempre defendí lo contrario: en su época no recuerdo ningún futbolista con su compromiso, su personalidad, su pasión y su talento. Es decir, habría jugado en cualquier sitio. ¿Que habría brillado menos? Puede ser. Pero habría jugado seguro.No voy a perder un solo segundo en hablar de las cualidades de Pep, basadas en su capacidad de anticipar las decisionesyde ejecutarlas a la perfección. Ni en su capacidad de dirigir y liderar. Pero sí de su importancia en la historia azulgrana, que no se reduce únicamente a sus once años en el primer equipo. Nos dejó a Xavi, a Iniesta, a Arteta, a Cesc… y un estilo de fútbol inteligente, rápido a uno o dos toques y talentoso que definirá al Barça de por vida, con independencia de los entrenadores que lleguen. Cruyff importó la figura del '4' y los extremos, pero sin un Guardiola esta figura no se habría consolidado.
Es posible que el 'NoideSantpedor', un futbolista de equipo que siempre antepuso los éxitos del colectivo a los individuales, reste trascendencia a esta divertida e interesante, y por lo visto exitosa, iniciativa de MD. Yo sí se la doy. Ser elegido por los 'culés' el mejor centrocampista de la historia azulgrana por delante de figuras indiscutibles como Maradona, Laudrup, Deco, Kubala, Schuster, Neeskens o Suárez es extraordinario. La gente te quiere, Pep. Felicidades.
Es posible que el 'NoideSantpedor', un futbolista de equipo que siempre antepuso los éxitos del colectivo a los individuales, reste trascendencia a esta divertida e interesante, y por lo visto exitosa, iniciativa de MD. Yo sí se la doy. Ser elegido por los 'culés' el mejor centrocampista de la historia azulgrana por delante de figuras indiscutibles como Maradona, Laudrup, Deco, Kubala, Schuster, Neeskens o Suárez es extraordinario. La gente te quiere, Pep. Felicidades.
martes, enero 02, 2007
Guardiola: "Cuando Márquez juega bien, el Barça juega 10 veces mejor"

Un defensa no sólo tiene que defender. No para muchos es así. Cruyff piensa así (por eso criticó fuertemente el balón de oro a Cannavaro). Pep Guardiola también. Siente el fútbol de una manera tal que si un defensa sólo y solamente defiende bien, estaría molesto. Seguramente viendo a Márquez en su Barça se siente tranquilo. Al mexicano se le puede pedir que marque bien pero también que asista a sus compañeros, que lea el juego desde el fondo, pases largos (sus preferidos son hacia la banda izquierda de Ronaldinho), que lleve el balón hasta tres cuartos, entre otras cosas. En fin, un central que enmarcaría dentro del Paradigma Guardiola.
"Es un Koeman. Cuando él juega bien, el Barça juega 10 veces mejor. Te da cosas que no te da ningún central".
"Un central puede hacer dos cosas: una, defender; otra, pedir el balón y salir jugando. Lo de defender, con Cannavaro, es para ponerse de pie y quitarse el sombrero. Un espectáculo. De lo segundo olvídense. Ni lo hace ni le interesa. Ni la quiere, ni la pide. Siempre escondido detrás del delantero. Su mente sólo quiere que esté ocupada en una cosa. La otra, para los otros. Escribo de Cannavaro, pero sirve lo mismo para los demás: Materazzi, Thuram y Gallas. Hacen lo mismo. Nos ponemos de pie para una cosa y nos olvidamos de la otra. Sólo la necesidad de un resultado adverso y el tiempo que se acaba les hará recuperar la olvidada. A lo mejor. Ni yo lo sé."
Todas son palabras de Josep Guardiola. Como Pep será siempre Pep, no podrá ser de otra forma. Podrá ganar de muchas maneras pero no de una que no sienta o no crea. Veremos a jugadores como Koeman, Márquez o Chivu (Guardiola lo tenía "atado" si ganaba las elecciones con Bassat) en sus equipos. Ya lo veremos...
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